La cosecha de soja atraviesa su etapa final en la región central del país. Sin pausas ni fin de semana largo -debido al riesgo de lluvias-, la trilla sostuvo un ritmo intenso durante los últimos siete días: se levantaron 630.000 hectáreas de soja de primera y 600.000 de segunda. La soja de primera registró un avance de un 22% y acumula el 90% del área implantada, con solo 300.000 hectáreas pendientes. Así lo precisa la Guía Estratégica para el Agro, de la Bolsa de Comercio de Rosario.
El centro-sur de Santa Fe prácticamente concluyó la recolección, con un progreso del 97%. El sur provincial y el sudeste de Córdoba también se acercan al cierre, con avances en torno del 95%. En el noroeste bonaerense el porcentaje alcanza el 84%, mientras que en el noreste llega al 78%. Desde Junín destacan que en apenas 10 días se recolectó casi toda la soja de primera y una porción significativa de la de segunda. En San Pedro, el ritmo se estabilizó luego de un inicio complicado por lluvias intermitentes que generaron rebrotes y problemas de humedad.
La soja de segunda presenta un avance del 60%, aunque sigue por detrás del año pasado, cuando para esta fecha ya se había cosechado el 70% del cultivo. El centro-sur santafesino lidera con el 90% recolectado, mientras el resto de la región oscila entre un 50% y el 65%.
Los rendimientos muestran marcada variabilidad según la zona. En el norte bonaerense, los mejores resultados corresponden al centro y oeste, con promedios de 43,5 a 45 quintales por hectárea (qq/ha). En Junín los rindes oscilan entre 44 y 55 qq/ha, con picos de hasta 60 qq/ha. En el sur santafesino la media regional alcanza 43,8 qq/ha. El sudeste de Córdoba registra 41 qq/ha; Marcos Juárez llega a 50 qq/ha en soja de primera, mientras que hacia Corral de Bustos los valores caen a 30 qq/ha. Los rendimientos más bajos se concentran en la franja este: en San Pedro los promedios se ubican entre 10 y 15 qq/ha, con lotes que apenas alcanzan 7 u 8 qq/ha.
Las tormentas que aceleraron la trilla dejaron entre 20 y 40 milímetros en la franja este de la región central. El ingreso de aire húmedo y un nuevo centro de baja presión sobre el sudeste bonaerense potenciaron precipitaciones de intensidad variable, con granizo, vientos fuertes e incluso un tornado en Las Flores. El sistema se desplazó luego hacia Entre Ríos y Corrientes.
El trigo, en tanto, enfrenta un panorama adverso de cara a la próxima campaña. A pesar de una leve mejora en el precio -con valores en torno a los U$S 229 por tonelada para diciembre-, el cereal no logra compensar el salto en los costos de fertilización. La tonelada de urea ronda los U$S 1.000, y los técnicos coinciden en que la ecuación no cierra. Se mantiene la estimación de un recorte de 300.000 hectáreas, un 17% menos que en 2025.
Prácticamente no se registraron compras anticipadas de urea. En Marcos Juárez, algunos productores evalúan redirigir las adquisiciones hacia el maíz. Otros contemplan arrancar con fósforo y postergar el nitrógeno, aunque técnicos advierten que eso implica una fertilización deficiente. Los rindes de indiferencia se estiman entre 35 y 40 qq/ha en campo propio y hasta 50 qq/ha en arrendados, “niveles difíciles de garantizar”. Las mayores caídas en superficie se proyectan en el noreste bonaerense, el sur santafesino y el sudeste cordobés, con recortes de hasta un 30% en Marcos Juárez.